Fecha
20 julio 2026
Tras obtener su título en Product Design en IED Roma, Francesco transformó rápidamente su formación académica en una trayectoria profesional dentro de Sotokler Studio, donde actualmente desempeña el cargo de Product Designer & Procurement Coordinator. En un entorno internacional y multidisciplinar, participa en proyectos de diseño para clientes de todo el mundo, supervisando cada etapa del proceso, desde la concepción inicial hasta la producción final.
Trabajando en estrecha colaboración con artesanos, ateliers y fabricantes especializados, ha adquirido una sólida experiencia en materiales, técnicas y procesos productivos, contribuyendo a proyectos desarrollados en Europa, Oriente Medio y Estados Unidos. Entre los hitos más significativos de su recorrido se encuentra el desarrollo de “Ishidoro”, una lámpara nacida a partir de un proyecto propio y actualmente integrada en un proceso real de desarrollo y producción.
Le hemos pedido que comparta cómo los años de formación en IED contribuyeron a definir su metodología de diseño y de qué manera la experiencia en un estudio internacional ha influido en su forma de transformar las ideas en objetos concretos.
"Durante el último año, mi vida ha cambiado por completo.
He pasado de estudiar a hacer: de ser estudiante de Product Design en IED Roma a trabajar como Product Designer & Procurement Coordinator en Sotokler Studio.
Una de las cosas que más me sorprendió al incorporarme a este sector fue comprender que incluso aquellas ideas que, en un principio, parecen demasiado complejas o difíciles de materializar pueden hacerse realidad cuando se conocen los materiales, los procesos y las personas adecuadas para desarrollarlas.
Trabajar desde el principio en proyectos internacionales también me enseñó algo importante. En lugares como Nueva York, Palm Beach o los Hamptons es habitual encontrarse con proyectos que ofrecen una gran libertad para la experimentación y que permiten llevar una idea mucho más lejos. Esto resulta especialmente estimulante porque te impulsa a pensar en grande y, al mismo tiempo, a entender con precisión cómo hacer que esas ideas sean realmente viables y producibles.
Hoy sigo los proyectos desde la primera referencia hasta la producción. Puedo partir de un boceto, un render o incluso de una imagen compartida por el cliente y colaborar con ateliers, artesanos y fabricantes para convertirla en un objeto real.
Uno de los logros de los que me siento más orgulloso es que, junto con el equipo, estamos desarrollando una lámpara nacida de uno de mis proyectos, “Ishidoro”. Ver cómo algo que diseñé entra en un auténtico proceso de desarrollo y producción es una enorme satisfacción.
Trabajo en estrecha colaboración con los dos cofundadores, Legare Sinkler y Viktor Sobra, dentro de un entorno internacional y formando parte de un equipo que crece mes a mes. Todo se mueve con rapidez y cada semana puede ser completamente diferente de la anterior.
Un día puedo estar en un histórico horno de vidrio en Murano observando de cerca el trabajo artesanal del vidrio; al siguiente, en el Véneto supervisando un proceso de elaboración en mármol; y al día siguiente, en un taller de carpintería en Umbría resolviendo un detalle técnico de una mesa monumental. Todo ello para proyectos ubicados en Qatar, Pasadena o Charleston.
IED me proporcionó una base sólida para incorporarme a un estudio de diseño tan dinámico. Me enseñó a no detenerme únicamente en la forma final de un objeto, sino a preguntarme cómo puede construirse, con qué materiales y mediante qué procesos puede hacerse realidad.
Y quizás eso sea lo que más me gusta de mi trabajo: ver cómo una idea que al principio existe solamente en una pantalla termina convirtiéndose en algo real, a veces al otro lado del mundo."