Cómo la teoría del iceberg ayuda a interpretar lo que un mensaje muestra y lo que sugiere: significados implícitos, coherencia entre identidad y touchpoints, percepción del público y herramientas para diseñar valor
Fecha
19 enero 2026
Cómo la teoría del iceberg ayuda a interpretar lo que un mensaje muestra y lo que sugiere: significados implícitos, coherencia entre identidad y touchpoints, percepción del público y herramientas para diseñar valor
En marketing, lo que el público percibe de una marca representa únicamente la parte más inmediata de la comunicación.
Las campañas publicitarias, los contenidos en redes sociales, los elementos visuales y los eslóganes constituyen el resultado final de un trabajo estratégico más amplio que permanece invisible.
La teoría del iceberg ayuda a explicar esta dinámica: como en un iceberg real, solo una pequeña parte emerge por encima de la superficie del agua, mientras que la mayor parte permanece oculta. En marketing ocurre algo similar: a los mensajes visibles se suma una dimensión más profunda que incluye valores de marca, decisiones estratégicas, análisis del público y definición del posicionamiento.
En marketing, la teoría del iceberg distingue entre lo que se comunica de manera explícita y lo que el público percibe de forma implícita.
La parte visible del iceberg incluye los elementos más inmediatos y reconocibles de la comunicación, como:
Estos elementos constituyen lo que la marca declara directamente a través de su comunicación. Su diseño implica a diversas figuras profesionales, como Copywriters, Diseñadores Gráficos, Directores de Arte, Social Media Managers y Digital Marketing Specialists, responsables de crear y difundir los contenidos en los distintos canales.
Junto a esta dimensión visible existe un nivel menos inmediato, vinculado a los significados que el público atribuye a los mensajes. En esta esfera se incluyen valores culturales, emociones, expectativas y normas sociales que influyen en la interpretación de la comunicación.
La definición de estos aspectos suele involucrar a profesionales con competencias estratégicas y analíticas —Brand Strategists, Marketing Strategists, investigadores de mercado, especialistas en consumer insight y analistas de datos— que trabajan en el análisis del público, del contexto competitivo y de los significados asociados a la marca.
Una comunicación puede transmitir implícitamente fiabilidad, innovación, prestigio o cercanía a las personas, incluso cuando estos elementos no se expresan de manera explícita. En muchos casos, es precisamente esta dimensión menos visible la que influye en la confianza, la preferencia y el valor percibido de la marca.
Para observar la comunicación a través del modelo del iceberg, puede resultar útil una sencilla matriz de lectura:
Esta distinción permite comprender por qué dos campañas con mensajes similares pueden generar percepciones muy diferentes.
Una estrategia de comunicación eficaz debe mantener la coherencia entre dos niveles: lo que la organización es realmente y lo que comunica. Cuando estos dos aspectos no coinciden, el público puede percibir incoherencia y la credibilidad de la marca disminuye.
La coherencia también debe garantizarse entre los distintos canales: la promesa estratégica permanece, pero la forma de expresarla puede variar según el contexto, el lenguaje y el público objetivo.
Para construir esta coherencia es útil adoptar un proceso de trabajo estructurado que incluya fases clave como:
Gran parte de estas actividades ocurre entre bastidores, pero constituye la base que sostiene la comunicación visible.
Un elemento central de la parte sumergida del iceberg son los consumer insights.
Un insight no coincide con un simple dato descriptivo sobre el público —como la edad, la profesión o la ciudad de residencia—, sino que representa una comprensión sintética de las necesidades, motivaciones y tensiones que influyen en el comportamiento de las personas.
Las decisiones de las personas no dependen únicamente de evaluaciones racionales. A menudo intervienen factores emocionales, sociales y cognitivos que influyen en cómo se perciben e interpretan los mensajes.
Entre los factores más relevantes se encuentran:
Estos elementos ayudan a explicar por qué algunos mensajes resultan más relevantes y memorables que otros. Comprender qué buscan las personas, qué expectativas tienen y qué valores orientan sus decisiones permite diseñar una comunicación más coherente y significativa.
En marketing es importante distinguir entre posicionamiento de marca y brand perception.
El posicionamiento representa la elección estratégica de la organización, es decir, la manera en que una marca decide diferenciarse de sus competidores y presentar su valor. La brand perception, en cambio, se refiere a cómo el público interpreta y evalúa realmente la marca.
Para mantener una brand perception coherente, es fundamental monitorizar a lo largo del tiempo cómo se interpreta la marca. Entre las herramientas más utilizadas se encuentran:
Estas actividades permiten verificar si la percepción del público está alineada con el posicionamiento estratégico definido por la marca.
La dimensión más profunda de la comunicación surge del resultado de decisiones estratégicas y herramientas de diseño que ayudan a definir la identidad y los significados asociados a la marca.
Una de estas herramientas es el brand storytelling, que permite construir una narrativa coherente en torno a la marca: se trata de organizar los contenidos en torno a valores, contexto cultural, objetivos y visión de la marca, creando una estructura narrativa reconocible en el tiempo.
Otro modelo útil es el de los arquetipos de marca, que —a través de patrones simbólicos recurrentes (como el héroe, el mentor o el explorador)— ayudan a definir el carácter de la marca y a mantener la coherencia entre narrativa, comportamiento y estilo comunicativo.
El tone of voice también desempeña un papel fundamental, ya que define la manera en que la marca se expresa y se relaciona con el público. La elección de las palabras y el estilo de los contenidos contribuyen a hacer que la comunicación sea coherente y reconocible en los distintos canales.
Finalmente, la semiótica de la comunicación ofrece herramientas útiles para analizar y diseñar los significados de los mensajes. A través del estudio de signos, símbolos y códigos culturales, permite comprender cómo pueden interpretarse palabras, imágenes y elementos visuales en diferentes contextos.
El uso integrado de estas herramientas permite construir una comunicación en la que la parte visible de los mensajes está sostenida por una estructura estratégica coherente, capaz de reforzar con el tiempo la identidad y el posicionamiento de la marca.
Comprender cómo se construye una comunicación sólida y coherente es fundamental para diseñar estrategias de marketing eficaces.
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